Desde que Macarena cumplió un mes y medio de vida supe que este momento iba a llegar. Su corazón necesita una corrección. Tiene un agujerito donde no debe, y hay que cerrarlo. En noviembre pasado intentaron hacerlo por cateterismo, pero no se pudo. Entonces, hay que abrir... para cerrar.
7 años y varios meses no me sirvieron para prepararme, tengo miedo, de ese que paraliza. Quisiera obviamente que todo hubiera pasado ya, y eso me inmoviliza. Quisiera poder aferrarme a algo, y que eso me diera fuerza, pero no encuentro nada. Qué se yo, rezar, leer, meditar, hablar. Por eso estoy probando con escribir. Generalmente me reservo estas cuestiones. No las hablo. Siento que pongo al otro (al que me escucha), en la obligación de decirme algo. Y la verdad es que no necesito que me digan nada, porque nada me hace bien.
Lejos de casa, todo es más complicado, encontrar los dadores de sangre, movernos, (encima nos mandaron a un hospital que queda lejísimo del hotel donde nos alojan)... Siguen sumándose preocupaciones.
No sé qué más puedo decir. Este momento tan intenso de mi vida quería dejarlo plasmado en este blog que últimamente mi "parálisis o estancamiento" y otras cuestiones tuvo tan abandonado. Aunque sigo atada a la internet y leo en qué andan los blogs por los que suelo pasear, lo hago en silencio.
MIEDO VS ESPERANZA a veces, de a ratos, gana el miedo, aunque de fondo y como sosteniendo está la esperanza. El miedo viene acompañado de nudo en el estómago, opresión en el pecho, suspiros muchos, alguna que otra puteada. La esperanza aparece con la cara de Macarena y su vocecita, su pasión por los caballos y cuando me pide que la acaricie cuando recién se despierta. Cuando se me hincha de amor a mí el corazón, siento que nada malo va a pasar.
"Esto es lo que le tocó vivir", me digo. Y aquí estamos, transitándolo.
Disculpen los que pasen por aquí. Hoy pintó la catarsis.
7 años y varios meses no me sirvieron para prepararme, tengo miedo, de ese que paraliza. Quisiera obviamente que todo hubiera pasado ya, y eso me inmoviliza. Quisiera poder aferrarme a algo, y que eso me diera fuerza, pero no encuentro nada. Qué se yo, rezar, leer, meditar, hablar. Por eso estoy probando con escribir. Generalmente me reservo estas cuestiones. No las hablo. Siento que pongo al otro (al que me escucha), en la obligación de decirme algo. Y la verdad es que no necesito que me digan nada, porque nada me hace bien.
Lejos de casa, todo es más complicado, encontrar los dadores de sangre, movernos, (encima nos mandaron a un hospital que queda lejísimo del hotel donde nos alojan)... Siguen sumándose preocupaciones.
No sé qué más puedo decir. Este momento tan intenso de mi vida quería dejarlo plasmado en este blog que últimamente mi "parálisis o estancamiento" y otras cuestiones tuvo tan abandonado. Aunque sigo atada a la internet y leo en qué andan los blogs por los que suelo pasear, lo hago en silencio.
MIEDO VS ESPERANZA a veces, de a ratos, gana el miedo, aunque de fondo y como sosteniendo está la esperanza. El miedo viene acompañado de nudo en el estómago, opresión en el pecho, suspiros muchos, alguna que otra puteada. La esperanza aparece con la cara de Macarena y su vocecita, su pasión por los caballos y cuando me pide que la acaricie cuando recién se despierta. Cuando se me hincha de amor a mí el corazón, siento que nada malo va a pasar.
"Esto es lo que le tocó vivir", me digo. Y aquí estamos, transitándolo.
Disculpen los que pasen por aquí. Hoy pintó la catarsis.






